El efecto burbuja

Hace unos días encontrándome con amigos, alguien mencionó algo que de vez en cuando sucedía en su pareja, a lo que denominaba “efecto burbuja”.
Me gustó tanto el término, que me lo he apropiado y he decidido reflexionar sobre ello.
Llamaría Efecto Burbuja, a todos aquellos momentos en los que la persona necesita aislarse de los demás, con el objetivo de hablar consigo mismo.


Que algo así nos suceda, es perfectamente normal y además diría que es incluso sano. Me atrevería a decir, además, que todos, en algún momento, lo necesitamos.
Será más o menos notable por nosotros mismos y por los demás, debido al grado o tipo de aislamiento, su frecuencia e incluso por su duración. Pero lo importante es llevarlo a cabo si es que lo estamos necesitando.
Si sois seguidores de mi blog, sabréis la importancia que tiene para mí y para mi manera de trabajar la psicoterapia, la introspección. Es ese diálogo que tenemos con nosotros mismos, por medio del cual, fomentamos nuestra relación, nos escuchamos, nos pedimos y así nos podremos proporcionar lo que estamos necesitando para cubrir nuestro objetivo final: ser felices.

Si no tenemos esta buena comunicación con nosotros mismos, será imposible lograr tal meta.
Esta introspección sería necesaria llevarla a cabo, el mayor número de veces que ocupan nuestro tiempo.

Sin embargo, a veces, necesitamos eliminar “ruidos” externos para podernos escuchar mejor. Para ello, recurriremos al aislamiento y es cuando hablaríamos de estarse dando ese efecto burbuja.
Pero para que el efecto burbuja sea efectivo, insisto, hace falta esa buena comunicación que nos lleve a unas buenas conclusiones, mediante la elaboración de nuestros sentimientos. Algo que ayuda a llevar esto a cabo, es la escritura. Escribir sobre lo que estamos pensando, sobre lo que estamos sintiendo, nos sirve para ordenar, elaborar y dar un producto a nuestra cabecita, para que no siga dando vueltas.
Y este es otro aspecto importante que debemos de manejar para conseguir un buen efecto burbuja: el tiempo. Debemos saber delimitar el tiempo de estos momentos, porque si se prolonga demasiado, puede hacer que nos enganchemos y no sepamos salir de ello. Si hay algo a lo que le estemos dando vueltas y no le encontramos ninguna solución, mejor será que paremos de pensar en ello. ¿Recordáis aquella entrada en que hablaba del peso de la botella?

https://psicologoparati.com/el-caso-de-la-botella/
Así que como conclusión y para aquellos que viven cerca de alguien que recurre mucho a su “burbuja”, no os preocupéis pensando que sucede algo malo.

Pensad que lo que está sucediendo es algo saludable para quien lo lleva a cabo, si es que lo sabe elaborar.

Pensad que si luego no es capaz de contar lo que está pasando, quizás sea por el simple hecho de no saber ponerle nombre. Lo verdaderamente importante es que sepa contárselo a sí mismo.

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