El perfeccionismo


Paradójico vuelve a resultar que el perfeccionismo sea un problema.
Pues sí, yendo por la línea en la que hablaba del sentido de la responsabilidad, creo que el perfeccionismo nos puede jugar malas pasadas, hasta el punto de hacernos mucho más imperfectos de lo que ya somos.

Ya sé que suena a tópico, pero considero importante comenzar a desarrollar esta entrada, diciendo que la perfección no existe.

Lo considero importante, porque ya de primeras, empieza a hacernos entender que intentar lograrla, por tanto, es perjudicial. Evidentemente, será frustrante. No la vamos a alcanzar nunca.

Además, el termino perfeccionismo de por sí, denota extremismo. Y como ya he comentado en otras entradas, irnos a un extremo implica olvidarnos de otros polos. Es decir, ser perfeccionistas en un aspecto de nuestra vida, implicará abandonarnos en otros.
Además, es un término que denota exigencia. Si nos pedimos la perfección, estaremos siendo con nosotros mismos, como esos jefes tiranos que nunca están conformes con el trabajo hecho. Que nunca premian o refuerzan a sus empleados. Si esto implica aguantarnos las 24 horas del día, entenderéis que se haga insoportable. ¿Verdad?
Para colmo, cuando somos exigentes con nosotros mismos, solemos serlo con los demás. Si nosotros pretendemos ser perfectos, también se lo pediremos a los demás, lo cual, resultará decepcionante. Creo que no hace falta mucha explicación para entenderlo y es por dos razones principalmente. Porque, como ya hemos dicho, la perfección no existe y además es un termino tan relativo, que todos definiríamos de manera distinta. Tu perfección puede que no sea la mía.
Por último, hacer mención a que, como no nos costará entender, las personas perfeccionistas acabarán siendo personas que no consiguen disfrutar 100% de las cosas. Esto será porque siempre van a estar encontrando “peros” a todo. Además esto manejado generalmente, podrá llevarnos a caer en depresión.
Y aquí termina esta entrada. Sé que no será “perfecta”, que se me escaparán muchas cosas más. Eso está claro. Pero espero que por lo menos, os invite a la reflexión. Si sois perfeccionistas, tratad de trabajaros este rasgo de vuestra personalidad o al menos aprended a manejarlo con flexibilidad. Habrá aspectos de vuestra vida en que esa característica os sea muy buena, dejad de utilizarla donde no lo sea. Y nunca, nunca de forma extrema.

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