El principio de las cosas

primeraentradaVoy a comenzar por contaros quien soy y qué hizo meterme en esto.
Desde mi formación y los primeros momentos en que empecé a ejercer como profesional, he ido observando que todavía se siente un gran miedo a acudir a una consulta de psicoterapia, dado el estigma establecido con la idea de estar loco… Sin embargo, hoy me atrevería a decir, que no hay persona más cuerda, que aquella que detectando un problema y sintiéndose perdido a la hora de resolverlo, pide ayuda para ello. Y eso es lo que sucede en la mayoría de los casos que acuden a mi consulta. La terapia es ese proceso de aprendizaje que como tal, todo lo que en él se consiga y lo que en ella sucede, depende de uno mismo. El terapeuta simplemente esta para ayudar a sacar todas aquellas herramientas y estrategias que todos tenemos dentro y que nos ayudan a resolver los problemas que nos surjan….
Para ello, podemos tener en cuenta situaciones, acontecimientos del pasado que hayamos, vivido, vencido o superado para analizar cómo lo hicimos, cómo pasamos por ello, porque aquello que nos sirvió en el pasado, nos puede resultar de gran utilidad en este, nuestro presente….
Con todo esto, lo que os quiero decir y para ello, aquí me encuentro, es que no tiene porque existir una patología para tomar la decisión de acudir a una consulta de psicología. Existen algunos procesos naturales, como por ejemplo el duelo, a lo que nos tendremos que enfrentar todos en algún momento de nuestra vida, para los que sin embargo en ellos, no viene mal que alguien nos ayude a normalizar los síntomas, que nos apoye y acompañe como prevención de posible patología.
Aunque no reaccionemos todos igual a situaciones de estrés, es importante saber que como animales que somos, disponemos de esa respuesta que denominamos ansiedad y nos protege de las amenazas. Saber controlar esta respuesta en ciertas ocasiones, nos ayudará a evitar problemas psicológicos mayores como trastornos de ansiedad, crisis de pánico e incluso ciertas depresiones.
Sentirnos tristes en determinados momentos, no tiene por qué ser sinónimo de depresión y averiguar de donde procede tal tristeza es algo que puede ayudar a controlarla, algo que conseguimos en terapia.
Debemos tener en cuenta que no son tanto los acontecimientos que vivimos los que nos hacen sentir de determinada manera, sino el cómo los pensamos, cómo los interpretamos. Saber  manejar y trabajar con dicho pensamiento es lo que nos permitiría controlar nuestras emociones y hacer que nos adaptemos mejor a todo aquello que vivimos.
Estos son algunos de los objetivos principales de una terapia y creo que alcanzarlos sería algo que nos beneficiaría a todos.

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