¡El viaje de mi vida!

¡El viaje de mi vida!
Quien más, quién menos, viajar supone bastante placer para la mayoría. Tampoco hace falta mucho profundizar en la pregunta de por qué nos gusta viajar, para rápidamente encontrar multitud de cosas por las que nos guste algo así: conocer culturas, países, ciudades diferentes; practicar idiomas; probar comidas distintas de las que estamos acostumbrados; conocer gente nueva….

También es cierto, que hay quien puede encontrar aspectos negativos por los que no gustarle viajar. Depende de esas características de personalidad que nos definen, como el ser más o menos controladores y que no nos gusten los cambios y por tanto no disfrutar con aquello a lo que no conocemos… Pero dentro de lo relativo que es todo y que sí, que “sobre gustos no hay nada escrito”… creo que en esos aspectos negativos, puede subyacer el miedo a salir de la zona de confort.
Se dice que quien viaja, sale a su zona de aprendizaje, donde nos encontramos con nuevos estímulos que nos pueden llevar a desarrollar nuestra imaginación, poner en marcha nuestra creatividad y así permitirnos soñar para establecernos nuevos objetivos que nos permiten salir de esa zona que, a pesar de su nombre, no siempre es confortable.
Es cierto que es una cuestión de personalidad. Nos pueden gustar los viajes a países más o menos lejanos, nos puede gustar movernos solo por los alrededores de nuestra ciudad o en el radio de nuestras fronteras. Nos puede gustar la playa o la montaña. Las ciudades o la naturaleza… Visitar museos o conocer la vida de esas gentes que forman parte de la sociedad que estamos visitando…. Nos puede gustar viajar para llevar a cabo una actividad en concreto: hacer compras, practicar algún deporte…. Lo cierto es que, por tanto, viajar es todo un ejercicio de autoconocimiento. Podemos decir por esto, que no sólo conocemos lugares diferentes sino que, también nos conocemos a nosotros mismos y por tanto, crecemos.
Seguro que todos hemos oído alguna vez a alguien contar que un determinado viaje, cambió su vida. Y es que es algo bastante fácil que pueda suceder, ya que puede ser tan importante ese aprendizaje que nos aporte ese viaje en cuestión, que puede llegar a suponer un punto de inflexión que marque un antes y después en nuestra vida.
Siguiendo con la línea de contaros mi experiencia personal, puedo deciros que los distintos viajes que he hecho en mi vida, me han enseñado a aprender que se puede ser feliz con muy pocas cosas, que nuestra personalidad esta muy definida por la cultura y sociedad en la que vivimos, que hay paisajes increíbles en cualquier rincón del mundo…
Nos guste o no viajar, es importante asumir y aceptar que nuestra vida es un viaje y que de nosotros depende cual sea el motivo de éste. Nosotros elegimos…
¡Feliz Viaje!

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