¿Me perdonas?

¿Me perdonas?
Desde pequeñitos, venimos escuchando lo importante que es perdonar. Pero, ¿sabemos realmente lo que significa? Y, ¿sabemos cómo se hace? Es algo que surge por si solo o ¿se puede hacer intencionadamente?.

Creo ante todo que el perdón es un sentimiento y como ya hemos comentado muchas veces, como tal, deriva por tanto de nuestra manera de interpretar los hechos, es decir, de nuestra manera de pensar. Pero, además en el caso del perdón, damos por hecho que hay un sentimiento previo, que es ese sentimiento negativo que deseamos cambiar. Sentimiento negativo, similar al enfado, la decepción…etc. Por eso, también es importante entender el perdón como un proceso que lleva su tiempo.
Como proceso, se compondrá de distintas etapas. La primera de ellas, como en muchos de nuestros procesos psicológicos, es la de la aceptación. A partir de dicha etapa, surgirán en nosotros una serie de sentimientos, que debemos de identificar y expresar. Muchas veces, hasta no haber tenido nuestro momento de explosión, desahogo, berrinche o pataleta, no vamos a conseguir perdonar. A partir de ahí, podríamos optar por dos caminos, uno, el de volver al hecho e identificar los pensamientos que me han llevado a sentirme así y tratar de cambiarlos o confrontarlos, para poder conseguir sentimientos nuevos y más favorables a nuestro objetivo, que es perdonar. Otro camino, sería el de simplemente detener los pensamientos que me llevan a tales sentimientos y dejar de regocijarme, por tanto, en el sentimiento negativo.
¿Cuándo sabremos que hemos perdonado? Cuando nuestras conductas, hacia aquel ejecutor que ha generado en nosotros esos sentimientos negativos, dejan de ser negativas, convirtiéndose en neutras o positivas.
¿Podemos por tanto, perdonar a algo o alguien de forma voluntaria? Por supuesto que si!!!! De hecho, muchos casos que llegan a consulta, nunca podrían lograr sus objetivos de terapia, sin pasar, obligatoriamente, por el paso del perdón.
¿Y cómo podemos hacerlo? Una buena forma, es provocando y dirigiendo de forma muy consciente, esas conductas positivas hacia ese ejecutor del hecho que todavía no hemos perdonado.
¿Es obligatorio perdonar? Por supuesto que no. Como ya he mencionado, sería solo necesario, en esos casos en los que si no hemos perdonado, no conseguimos avanzar. También debemos de tener en cuenta, que cuando algo no lo hemos perdonado, en nosotros quedan sentimientos negativos. El hecho de tenerlos, no nos es agradable, y quizás, esa sería también una razón por la que hacerlo.
Solo una anotación más al respecto de este tema y tiene que ver con una idea errónea que a muchos se nos ha inculcado. Es la de que “perdonar es olvidar”. Esto es algo que no es cierto. Es más, puesto que hemos hablado del perdón como un proceso, todos los procesos psicológicos, proporcionan un aprendizaje y por tanto un crecimiento. No sería recomendable olvidar aquel hecho que nos llevó a ello.

Solo sería importante perdonar, si el no hacerlo, nos impide avanzar. Conseguir perdonar, es todo un proceso, ubicado en el tiempo, que ayuda a crecer.

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