¿Cómo tienen que ser las relaciones familiares?

Estamos acostumbrados a escuchar que alguien acude a terapia para solucionar sus problemas en su relación de pareja. Pero, ¿se puede acudir a terapia para resolver conflictos familiares? Mejorar la relación entre un padre y un hijo, la relación entre hermanos, amigos…etc… Por supuesto que se puede y a veces, es de lo más recomendable.

Es cierto que forma parte de nuestra madurez, aceptar y asumir que nuestros padres también se confunden. Que no siempre están dentro de lo acertado, que no tenemos que actuar, por tanto, bajo sus criterios… Esto es algo, que debe de ser aprendido y a veces, tal aprendizaje, puede resultar complicado. No aceptar algo así, implicaría actuar en conflicto con nosotros mismos, no siendo fieles a nuestros propios criterios.

Debemos de asumir también, que a un padre no hay que quererle por el mero hecho de ser mi padre. Sí está bien que hagamos el reconocimiento de habernos dado la vida, de habernos cuidado, alimentado durante la infancia, habernos enseñado cosas… pero es que esto, no lo hacen todos los padres. Por desgracia, hay muchos padres que se olvidan de serlo y su función como tal, queda muy deficiente. Por eso, no tenemos la obligación de querer a nuestros padres, sólo debemos hacerlo si consideramos que han hecho para que así sea.

Por otro lado, también es importante tener en cuenta la intención. Hay padres que queriéndolo hacer bien, no lo consiguen… De hecho, la perfección es imposible y es en esta parte en la que entre el reconocimiento de asumir que se pueden haber equivocado… no en alguna cosa…sino en muchas. Esto puede llevarnos a la necesidad de perdón.

Esta reflexión que parece tan obvia, puede ser el origen de muchos de los motivos que nos llevan a una consulta de psicología. A veces, sentimos no estar conformes con nuestra vida y es que es cierto, gracias a un proceso de terapia podemos llegar a descubrir que no estamos viviendo nuestra propia vida, sino la que nuestros padres o compromisos familiares quieren.

Una vez habiendo descubierto esto, es importante ponernos a actuar para tomar medidas ante el conflicto que estamos viviendo. Para ello, a veces, es necesario vivir una confrontación con ese familiar o familiares a los que consideramos responsables de dicho conflicto. Este ejercicio de confrontación, puede ser llevado a cabo en consulta ya que, tal escenario, ayuda mucho a la comunicación. Como yo comento muchas veces a mis pacientes, es tan artificial ese ambiente, el del despacho, que facilita mucho la comunicación haciendo que el receptor esté más receptivo y que el emisor, transmita mucho mejor aquello que quiera comunicar. En la mayoría de estas confrontaciones descubrimos que no estábamos viviendo la vida que nuestros padres, familiares en general… quieren que vivamos, sino que vivíamos lo que creíamos que ellos estaban esperando de nosotros. Llegar a una conclusión como tal, os aseguro que es suele ser de lo más reconfortable y sirve como un buen empujón para seguir adelante en nuestro proceso de cambio.

Pero esto, es solo un pequeño ejemplo de los motivos que nos pueden llevar a invitar a nuestros familiares a nuestras propias sesiones de psicoterapia. Existen otros muchos.

De momento a modo de conclusión, os animo a pensar en este aspecto y valoréis si en alguna de las relaciones que tengáis con esas personas importantes de vuestra vida, haría falta una conversación a modo de confrontación, que haga que mejore la relación entre vosotros.

Deja un comentario